Me gustaría pensar que mi lugar favorito es la recámara de alguna colegiala quinceañera, sin emabargo me tendré que quedar con las ganas. En todo caso esto se trata de mi lugar favorito durante la infancia.
Dejenme aclarar al distingudio lector que se me es un poco borrosa mi infancia, pero puedo detallar algunas circunstancias que podrían ubicarlos tanto temporal como espacialmente.
De niño fuí una creatura sedentaria y poco amigable. Tal vez por ello sea tan obsesivamente reprimido y frustrado como lo soy ahora (aunque debo admitir que me desenvuelvo bastante bien en algunas manifestaciones del arte visual).
En cuanto al tema que nos ocupa, he pensado que era mi casa, aunque en realidad no sé porque. Simplemente no me gustaba salir. Y ahora de adolescente-adulto tampoco. Pero creo que mis padres y mascotas (recuerdo mucho a un Pastor Alemán llamado Baacab (como los semi-dioses mayas)) hacian de mi hogar un lugar mas tranquilo para habitar.
Algún día tendré un verdadero lugar favorito (ojalá sea el cuarto de una colegiala quinceañera), y me sentaré a pensar que: si tuve infancia, ¿dónde demonios la pasé?.
« Amor y frutas. | Inicio | La luna de sangre »

Escribe un comentario