Traviesos. Desagradables. Agresivos. Verdes. Ese es el trasgo; una creatura fantástica que ha albergado la mente humana desde hace muchos siglos, y en diferentes partes del mundo, yendo desde los Goblins y Orcos que habitaban el Mulspelheim vikingo, hasta los aluxes que vivían en el reino de Xibalba en las raíces del ceibo sagrado que conformaba al mundo.
El monstruo en cuestión se trata de un ser humanoide, de tamaño reducido (en la mayoría de los casos), orejas puntiagudas, dientes afilados, garras mugrientas, cuerpo peludo y poderes mágicos alucinógenos.
De entre los trasgos mas destacados son los RedCap ("Gorra Roja") de la mitología celta, quienes eran asesinos natos que teñían sus gorras con la sangre de su victima.
El alux maya era un ser elemental que vivía en comunión con la naturaleza. Era raramente visto por los humanos, sin embargo algunos aseguran que existe un metodo shámanico para crear seres de este tipo.
El pixie irlándes es un ser malevolo que le gusta secuestrar niños para esclavisarlos. Según fuentes de la misma mitología usar la ropa al réves es suficiente para ahuyentarlos.
Los germanos tenían un tipo de trasgo pácifico llamado Kobold ó Koblinau que se dedica a trabajar en minas extrayendo piedras y metales preciosos.
En Japón el Kappa y el Tengu vigilaban los bosques. El primero usaba un caparazón de tortuga y solía vivir en los rios, devorando a cualquiera que perdierá un juego suyo. El Tengu en cambio se trata de un guerrero adiestrado que destruía los templos budistas.
En cambio los trasgos vikingos, orcos y goblins, eran en su mayoría solitarios y agresivos, esperando el momento oportuno para robar en emboscadas, y vivían en constante guerra con otros clanes. Otro aspecto importante del Goblin nórdico es que a diferencia de los Orcos, ellos obedecían a un soberano que ejercía poder por sobre todos los clanes, familias y aldeas. Se hacía llamar el Rey Goblin.
El goblin es la gran diferencia del resto de los trasgos del mundo. Es el icono de duende, travieso, chaparro y en ocasiones gordo. Siempre planeando una buena triquiñuela, como el Rumpelstilskin del entrañable cuento de los hermanos Grimm.
Aunque el Goblin se ha quedado olvidado en la mitología, el espiritú mojigato que le acompañaba todavía permanece en el hombre, demostrando que la invención del ser humanoide verde y peludo no es más que la bizarra representación de la misma gente de la época.
Todavía quedan algunos trasgos. Caminan junto a tí todos los días, aunque no sean verdes y de orejas puntiagudas, algunos conservan las uñas mugrientas, la barba rala, el hedor a sobaco sudoroso y la sed de sangre latinoámericana y/ó petroléo irakí.